domingo, 14 de febrero de 2016

Estamos vivos.

"Ahora o nunca porque el mañana no existe y quizás nunca existirá."
-Valentí Sanjuan

Canción para leer: 
(Publicación íntima/rara sorry, not sorry)

La rutina es el asesino silencioso de la pasión, pasión por algo y por alguien, no es hasta que se ha enfriado todo, que te das cuenta, como corredor ya te despiertas en automático, aveces venciendo al despertador, alistas tu ropa, si no es que lo tenías previsto desde la noche anterior; el desayuno de siempre, la ruta igual, las mismas calles vacías, los mismos locales cerrados y de pronto un día te preguntas ¿Para qué? 

Cuando tengo un objetivo definido fácil, sé que ese día se corren 38 kilómetros porque lo dice el programa y es lo que necesita, sé que por mucho que odio las series ese día me tocan 8 y si o sí se deben hacer, porque necesitaré velocidad; y esta es el arma de dos filos que tenemos los humanos, necesitamos un movernos por objetivos para estar constantemente motivados y objetivos preferiblemente mas difíciles y grandes pero  al quedarme sin uno, quedo en el limbo de hacer lo que me gusta, pero sin saber para que o por que, supongo que es una "lesión" motivacional.

Y aquí voy, con el frontal como guía, en un sendero por el que no he corrido en meses, todo es distinto como si la montaña me reclamara, lo único que permanece es el aire helado que anuncia el amanecer, a mi derecha veo la ciudad y una línea naranja que empieza a asomarse, casi a diario veo el amanecer, pero hay algo distinto en este, dentro de mi escucho "estás vivo" dos simples palabras que no sé de donde vinieron, pero de las que no era totalmente consciente, dos simples palabras que a diario doy por sentado, y no era solo el hecho de estar vivo otro día, pero fue el darme cuenta de todo lo que he pasado, todo lo que podía hacer en ese momento y la oportunidad de soñar lo que podría hacer.

Fue ese momento, esos 10 minutos que pausé el cronómetro y me quedé ahí sentado contemplando el espacio y el tiempo, ahí completamente solo "desperté" ¿Qué mas da si no tenía ningún plan? finalmente la otra cara de eso era que podía correr libre, hasta donde mi cuerpo quisiera y esto era precisamente lo que necesitaba, después de una temporada de disciplina y régimen muy estricto (que es bueno y esencial para conquistar un objetivo) era momento de volver al inicio, a correr sin presiones, sin cuidar tiempo, distancia o ritmo; si a nadie le importaba mi resultado, ¿porque debía presionarme siempre yo mismo? creo que acabo siendo mi peor verdugo y es algo que estoy en el momento de cambiar.

En fin, esta publicación no fue el gran reporte de carrera, o la entrevista del año, fue una plática de mi conmigo sobre como caí en la trampa de la rutina, pero gracias a Dios encontré una salida, este año tengo solo dos objetivos, correr una maratón en menos de 4 horas y correr 100 kilómetros, sé que lo lograré, y sé que en el inter descubriré mas cosas de mí mismo, gracias por leer.

-Fernando Muñoz.


Una foto publicada por Fernando Muñoz (@ferminx01) el





No hay comentarios:

Publicar un comentario