martes, 30 de agosto de 2016

Maratón CDMX 2016 [No sabes a quien inspiras]

"No te conozco, pero estoy orgullosa de ti" 
-Chica de unos 25 años en el kilómetro 27.



Estaba corriendo un fondo de 32 kilómetros, parpadeo y estoy haciendo una maleta, parpadeo de nuevo y estoy abordo de un autobús, de pronto estoy comiendo en un Sanborns frente al hemiciclo a Juárez, mañana corro el Maratón de la Ciudad de México y todavía no entiendo como el tiempo se fue tan rápido.

Aylsol, Maricruz, Elvia, Julio, César y yo. Antes de arrancar.
Como el año pasado estoy en una ciudad que me encanta, acompañado de buenos amigos, y es lo único que tengo en mente; llega un momento que estás tan nervioso por algo que olvidas preocuparte al respecto, es como si el cerebro se protegiera con una armadura de ignorancia intencional para estar tranquilo, me pasa algunas veces; y permanecí en ese trance hasta cruzar la línea de salida del Maratón.

En mi rancho (León, Guanajuato) estamos acostumbrados a que después de un kilómetro o dos la bola enorme de corredores se dispersa y puedes coger tu ritmo cosa que aquí son 35,000 corredores, así que eso no ocurre en ningún punto, César y yo vamos "surfeando" el mar de gente, entre esquivar a quienes van más lento o los que se atraviesan al igual que nosotros buscando un camino para avanzar, quizá por eso se dice que es un maratón difícil.


Y así de sofocados, TODA LA RUTA

Estaba tan anonadado por el paisaje de la ciudad que no había notado el tiempo transcurrido, fue hasta que pasamos por el auditorio nacional, en el kilómetro 21 que pensé "Bueno, después de la mitad sólo queda restar".



Cometí un error en este maratón... uno pequeño... un detallito... NO ESTABA CONCENTRADO EN CORRER; fue hasta el kilómetro 35 me di cuenta de ello porque sentí como un calambre se formaba en mi abductor de la pierna izquierda, esta clase de cosas te pueden hacer entrar en pánico, no quería pedir ayuda pues eso significaba perder mucho tiempo, el único recurso que tenía era negociar con mi cuerpo, cosa que siempre me ha funcionado y hoy era mi esperanza de terminar dignamente el maratón.

En el kilómetro 37, faltando poco menos de media hora para terminar, me sentía vacío pues las piernas ya habían cedido para aguantar el ritmo, pero mi cabeza y corazón estaban vacíos, simplemente no hallaba motivo para continuar y como si de un Deus ex machina se tratara, una chica en la calle sostenía un letrero con la frase "Sé fuerte porque no sabes a quien inspiras".

No tengo el ego necesario para pensar que puedo inspirar a alguien, pero decidí que por lo menos ahí, en ese momento Fernando tendría que inspirar a Fernando, no había estado meses preparándome y hecho esfuerzos para llegar hasta aquí para conformarme con un tiempo que pudo ser mejor, aun si a nadie más le importaba el resultado, esos 5 kilómetros serían lo mejor posible, lo daría todo hasta el final.



Con lágrimas en los ojos entro al estadio universitario en medio del estruendo de esa maravillosa gente que apoya a quienes no conoce, paro el cronómetro en 4:02:44 mejorando así mi tiempo en distancia de Maratón, leo los mensajes de apoyo que había recibido durante el trayecto, dándome cuenta de que en realidad nunca estuve solo.

42.195 sigue siendo una distancia emocionante y que siempre encuentra como enseñarme nuevas cosas.







No hay comentarios:

Publicar un comentario