domingo, 22 de febrero de 2015

Cerro del Gigante - cuando la aventura se convierte en imprudencia.

En la montaña aprendes que eres muy pequeño, una piedrecilla que baja o una tormenta te pueden eliminar del mapa, y eso me hace relativizar mucho las cosas y entender lo que es importante.
Kilian Jornet


Son las 6:20 de la mañana, mi celular suena, mis compañeros ya me esperan en el punto de partida, llevo ya 11 kilómetros corriendo y llegaré a ellos en un par de minutos para iniciar el ascenso al Gigante, un cerro que a diario veo desde mi ventana y me hace ilusión subirlo, aún desde antes de correr.

Cerro del Gigante, al centro (Foto por: Lucía Pérez)
"Fer, tu sigue por la terracería, y llegas" me dice Andrea, pues ven que llevo algo de prisa por subir, así que hago caso y tomo mi paso, las panorámicas se vuelven mejores conforme aumenta la altura, el frío de la mañana pasa y los frontales dejan de ser útiles, pues el sol ilumina lo suficiente, cada vez hay menos casas, el mayor ruido es el de mis pasos que me hacen sentir como un intruso en éste lugar.

Vista de la ciudad de León, kilómetro 4 aprox. del camino a Alfaro (Foto por: Lucía Pérez)

Conforme avanzo, la cima se ve mas cercana, cada letrero con la leyenda "EL GIGANTE" hace que me emocione, por fin llego a la base, el camino se hace aún mas inclinado que antes, aún los pocos autos que pasan les cuesta subir, siendo ya las 9 de la mañana, el sol empieza a ser un martirio pero la meta es visible y la idea sigue clara "llegar si o si a la cima" sin embargo, al llegar al límite del camino, donde éste se divide, veo que rodea la cima, simplemente no veo un camino claro hasta donde quiero llegar.

Aquí debí regresar.

Pero no, las ganas de conseguirlo pudieron mas que la razón, y decidí saltar un cercado de alambre para subir por lo que parecía un sembradío en desuso, "Si no hay camino me haré uno" -pensé. los zumbidos de abeja debieron ser advertencia de que no era buena idea lo que hacía, el terreno difícil sin un sendero, la inclinación todo estaba claro que no debí hacerlo, claro que apenas me doy cuenta, mientras escribo esto con una taza de té a mi lado.

Por fin llego a la cima, lo logré, cumplí mi sueño/berrinche y todo al rededor es pequeño, la ciudad es una mancha distante, no hay pico mas alto por subir a la vista... y de pronto caigo en la realidad.

-Aquí empieza la tv novela-



Había perdido el camino de subida y no encontraba un descenso claro, estaba frustrado, con hambre, por una llamada ahora sabía que mis compañeros estaban muy atrás y me esperaban para regresar, faltaban 12 kilómetros de regreso, eso claro si lograba llegar bien a la carretera, sentía que estaba soñando, un mal sueño claro, pensaba cosas como "Podría quedarme aquí", en un momento de lucidez, decidí que con la misma determinación de subir, tenía que bajar, tomé una cara del cerro que parecía una barranca, pero llena de arbustos que me servirían como suspensión para controlar el descenso, mismo que prácticamente sería resbalando y rogando por no romperme nada en el proceso, o encontrar con algún animal o peor, alguna persona.




(Video durante el descenso)


Por fin encontré la carretera, no puedo describir la felicidad de por fin dar con "civilización" aunque quedara buen tramo para regresar, el sol de las 10 de la mañana se encajara en mi cuerpo, no tuviera comida y el agua estuviera casi al límite, decidí correr, correr como nunca, solo quería encontrarme con mi equipo y dar por terminado el día.

Ahora, ya con la cabeza mas fría, sé que cometí varios errores, como el de aventurarme completamente solo, pero como he dicho antes, se gana o se aprende y de esto he aprendido a encontrar la solución, aún cuando parece no haberla.




Trazo y altimetría de la ruta.





Ésta entrada al blog es distinta, es para "exorcistar" la experiencia, pues aún después tuve pesadillas al respecto, siento que cambié para bien, y lo aprendido será de ayuda para aventuras aún mas grandes, espero que tú como lector hayas disfrutado y encuentres ésa empatía con mis letras.













No hay comentarios:

Publicar un comentario