domingo, 29 de noviembre de 2015

Ultramaratón León 70km


"A no ser que el sol dentro de ti

esté quemando tus tripas, no lo hagas.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo."


-Charles Bukowski 


Hay días que todo sale bien, el taxi que pides desde el día anterior llega a la hora exacta, encuentras a muchos de tus amigos reunidos, los geles hoy sí saben rico, y terminas un ultramaratón de 70 kilómetros, perdón si arruino el final del relato, pero es que hay momentos que me cuesta creerlo.




5:00 de la mañana, hoy culmina un proyecto que tenía en mente todo el año y que fue el objeto de mis esfuerzos los últimos meses, no hay vuelta atrás, acompañado por amigos y con un plan previsto me aproximo al grupo, somos poco mas de 100 corredores en la línea y al disparo de salida empieza la aventura, serán 10 vueltas a un circuito de 7 kilómetros.




Las primeras 2 vueltas voy solo pero pasan como si nada, la oscuridad disfraza la distancia y el amanecer se dibuja poco a poco;mi estrategia para evitar la fatiga mental es ir acompañado por diferentes personas durante las próximas horas así que al arranque de la tercera se integran Pepe e Iza, así del kilómetro 14 al 21 voy con dos grandes amigos que conozco de hace tiempo y me ayudan a mantener el paso y estar relajado pues apenas empezaba esto.




Vuelta 4 y ahora es turno de Marisol, en el par de semanas que nos conocemos supe que era la persona indicada para el 21-28 donde debía relajarme para llegar con fuerzas a la maratón.



Para la vuelta 5 (28-35) la idea fue mantener ritmo, mi muy flojo ni muy rápido, Maricruz y Elvia mis "tías" no oficiales entraron al ruedo (Maricruz se quedó del 35 al 42) haciendo que esta etapa fuera leve y aún en el rango de tiempos que tenía previsto. 



Es aquí, en la vuelta 6 y 7 que empieza la Ultradistancia (> 42) Karla y su ánimo de "órale pinches niñitas" es el tipo de impulso que necesito, todavía en tiempos pero con sensaciones de cansancio ya me quedaba claro que no sería fácil pero no tenía planeado rendirme, Cecilia se integra con nosotros en el retorno y aún estoy con la entereza de grabar un video con Carreras Atléticas







En el kilómetro 48 al 56, osea la vuelta 8 necesitaba la mejor experiencia en ultradistancia, alguien que entendiera exactamente que ocurría con mi cuerpo y mente y que supiera como controlarlo, Andrea fue el candidato ideal, con varios ultras de montaña fue una pieza clave para lograrlo, en este punto ya caminé un poco por mucha que fuera mi voluntad, debía escuchar a mi cuerpo.



Las vueltas 9 y 10 solo eran posibles con una persona, igual que en "100MediosMaratones" Adriana sabría como -arrastrarme- aún si yo quería rendirme, ella no lo permitiría, y es que así funciona esto de ser compañeros, si uno cae el otro lo levanta. Los últimos 14 kilómetros parecieron eternos, ya con menos corredores en el circuito había una especie de hermandad, todos sabíamos que el otro estaba igual o peor de cansado, sin embargo todos seguían, algunos mas rápido que otros, cada quien con su historia y motivos detrás, pero todos ardiendo por conquistar el objetivo del día.


Al tener tanto apoyo, los voluntarios del abasto, el sentirse "arropado" por la organización, los demás competidores y sobre todo quienes me acompañaron en las vueltas, el que tantas cosas se vuelquen en tu favor, hace que no lograrlo sea imposible.

"piiiiiiiiiiiiiiiii" es el tapete anunciando que cierro la última vuelta no puedo hacer mas que levantar los brazos,en seguida abrazo a Adriana, primero por afecto y luego para mantenerme en pié pues realmente estoy agotado.

No fue fácil, el tiempo no salió como esperaba, me sentí cansado, me dolía el cuerpo, tuve sed, hambre e indigestión casi al mismo tiempo, pero si puedes hacer lo que amas, acompañado por grandes personas y aprendiendo que puedes mas de lo que imaginas...
 ¿Se puede pedir una vida mejor?

Fernando Muñoz.


Una foto publicada por Fernando Muñoz (@ferminx01) el











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