"[...]Estamos aquí para reírnos del destino
y vivir tan bien nuestras vidas
que la muerte tiemble al recibirnos."
- Charles Bukowski
No había tenido una peor semana, el medio maratón del martes acabé fundido y hasta de mal humor, el miércoles una sesión de pista mediocre en la que no pude dar el 100% cosa que afectó hasta el medio maratón de el jueves y aún la sesión de recuperación de viernes, que no pasó los 5 kilómetros, sumando falta de sueño, sin fondos largos, sin descanso apropiado, no era la mejor idea correr un maratón el sábado.
Desde el lunes la invitación estaba hecha, Nox Team tendría fondo hacia Comanja, una ruta con desnivel pero poco técnica ideal para correr largo sin aburrirse, la distancia máxima era 30 kilómetros, y pensé hacer solo eso, incluso menos.
El viernes por la noche confirman la cita, 6 de la mañana y el punto de reunión está a 10 kilómetros de mi casa, ahí surge la idea, "Y si...." en teoría salían 40 kilómetros, ya el resto sería sobrevivir 2.195 "¡hasta arrastrando sale!" me dije "No, olvídalo no estás preparado, has tenido una semana pesada, hasta podrías cancelar y es comprensible" me contesto y mientras éste argumento sigue en mi cabeza, preparo mi mochila antes de dormir, todavía con el mañana incierto.
El viernes por la noche confirman la cita, 6 de la mañana y el punto de reunión está a 10 kilómetros de mi casa, ahí surge la idea, "Y si...." en teoría salían 40 kilómetros, ya el resto sería sobrevivir 2.195 "¡hasta arrastrando sale!" me dije "No, olvídalo no estás preparado, has tenido una semana pesada, hasta podrías cancelar y es comprensible" me contesto y mientras éste argumento sigue en mi cabeza, preparo mi mochila antes de dormir, todavía con el mañana incierto.
6 de la mañana, un vómito y mil pensamientos de abandonar pero ya estoy reunido con el equipo, mientras ellos calientan, sigo pensando qué hacer de pronto ya estamos corriendo, voy en la punta y a mi lado está Lalo, en bicicleta lo que nos permite llevar un ritmo cómodo e ir platicando.
| Algunos miembros de Nox Team (Foto: Facebook) |
En el kilómetro 18 vamos muy bien, las peripecias de los primeros 10 han pasado, el ir muy bien acompañado, y sobre todo ir en un lugar que me encanta es una gran ayuda mental, personalmente hay momentos en los que me cuesta lidiar conmigo mismo, con esos "demonios" internos, mas aún el miedo que aún le tenía a la distancia de maratón.
| Kilómetro 18, Lalo a mi derecha (Foto: Lucía Pérez) |
Algunos miembros del grupo ya regresaron, seguimos subiendo pero el humor se mantiene, me sorprende el ir tan fresco, a pesar de la distancia y el calor, cruzamos algunas rejas y llegamos al punto de retorno, mi gps marca 23 kilómetros (13 para los demás) decidimos retornar, compensar el faltante dentro de la ciudad para evitar quedarnos sin agua, pues el calor iba en aumento.
Tomo una barrita, noto que solo queda una mas, siento la mochila mas ligera, lo que significa que el agua también ha disminuido, Andrea me ofrece atún ¡Existe el atún en sobre! es lo mas delicioso que probé ése día, lo juro. El kilómetro 30 pasamos por un pueblo, una tiendita hace de abastecimiento, compro agua para mojarme, pues el calor es ya muy molesto y una coca-cola, todo esto me da un segundo aire, cada vez es mas real completar el maratón.
"Si o si, no hay de otra"
"Si o si, no hay de otra"
Estamos de nuevo Lalo y yo a la cabeza, el gps marca 35 kilómetros y voteo a Lalo "¿Cómo vez?, solo 7 y ya está si o si, no hay de otra" él con su sonrisa asienta con la cabeza, ya dejamos atrás la montaña y el último tramo es ciudad, compartimos una barrita y el va por delante marcando un buen ritmo en el kilómetro 37 paro a un oxxo, agua solo para enfriarme, y seguimos, los fantasmas de "aquí debería tener calambres" "aquí es el muro" "de un momento a otro tendré que parar" y todos los pensamientos negativos empiezan a morir a cada paso que doy, llegamos a un cruce, me despido de Lalo muy agradecido por ayudarme todo el trayecto.
¡Faltan 2.195 kilómetros! el cuerpo no reclama, retomé esa armonía que perdí por una mala semana, la canción "respira el momento" resuena en mi mente, llamo a algunos amigos, no puedo contener la emoción para mí solo.
Hago números rápido, doy vueltas por la calle y finalmente, "42.200" brota en la pantalla del GPS, llego a la oficina de mi hermana para celebrar, ella no sabía siquiera que yo corría ése día, pero comparte la emoción. Soy la última persona en creerlo, completé el maratón, sin sufrir, completamente feliz, 5 horas, desnivel y mucho sol, pero también gran compañía, reencontrar grandes amigos y reencontrarme conmigo, con el amor a lo que hago y el porqué lo hago.
¿Se puede pedir una vida mejor?
¡Faltan 2.195 kilómetros! el cuerpo no reclama, retomé esa armonía que perdí por una mala semana, la canción "respira el momento" resuena en mi mente, llamo a algunos amigos, no puedo contener la emoción para mí solo.
Hago números rápido, doy vueltas por la calle y finalmente, "42.200" brota en la pantalla del GPS, llego a la oficina de mi hermana para celebrar, ella no sabía siquiera que yo corría ése día, pero comparte la emoción. Soy la última persona en creerlo, completé el maratón, sin sufrir, completamente feliz, 5 horas, desnivel y mucho sol, pero también gran compañía, reencontrar grandes amigos y reencontrarme conmigo, con el amor a lo que hago y el porqué lo hago.
¿Se puede pedir una vida mejor?
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