martes, 19 de mayo de 2015

Vaya fin de semana...

"Solo se vive una vez, pero si lo haces bien, con una es suficiente"
-Un mocoso de Tumblr



Sábado, 5:30 horas.

Me dirijo al punto de encuentro, he quedado con un grupo que entrena para el ultramaratón de los cañones, la ruta de hoy es es una pista qué, por como la ha descrito Lalo, será a la vez rápida como técnica y pesada, así que no me podía perder el reto.



Antes de la salida (Foto: Lalo Alfa)
Somos un grupo compacto, calentamos un poco, un trago de monster y ya estamos corriendo, antes del cerro, hay un tramo plano de 2 kilómetros, servirá de "calentamiento" para ellos supongo, ir a 4:50 el kilómetro para mi ya es correr, pero el puro orgullo de no quedar en la cola hace que mantenga el paso hasta que llegamos por fin, Lalo toma la delantera pues es él quien conoce el camino, con un frontal que parte la oscuridad nos va guiando no hay realmente un camino, así que es importante ir cerca unos de otros para que nadie se pierda, Daniel tuvo una caída que de momento no parece grabe, sin embargo conforme avanza el trayecto decide retirarse para no hacer mas daño.


Corriendo antes del amanecer (Foto: Lalo Alfa)


Ha salido el sol, los frontales ya son irrelevantes y eso nos da confianza de explorar hacia otros lados, una serpiente de cascabel es la señal perfecta para cambiar de camino, regresamos no sin antes perdernos un par de veces, pero eso es lo divertido, ¿no?

Ya de nuevo en terreno conocido es hora de correr realmente, el ritmo es fuerte pero soportable, si algo he aprendido del trail es que por muy rápido o lento que corras, no debes dejar de poner atención al terreno, y eso me resuena en la cabeza mientras, sin saber que ocurrió, estoy cayendo de bruces mientras corremos por una bajada, tengo algunos raspones, pero lo que realmente me preocupa es la rodilla sangrando, Lalo también luce preocupado, supongo que compartió algo de responsabilidad, pero últimamente lo que me pasa no es mas que mi culpa, así que me pongo de pie, y al parecer todo va en orden, retomamos el camino y poco a poco el ritmo.

Antes de irnos decidimos ascender al "Peñón" una subida de unos 300 metros que es mas paso de cabra que correr, comemos un poco, conversamos para relajarnos y se va haciendo ya momento de regresar, acabada la aventura, con raspones y arañazos nuevos, es hora de descansar el resto del fin de semana... 

O por lo meno ése era mi plan.

Domingo, 18:00 horas.

Adriana es uno de esos sucesos inesperados y afortunados, hemos corrido juntos desde que la acompañé en su primer medio maratón, allá por Diciembre de 2014, después de el trail, le sugerí que corriéramos en Domingo, pues yo no me sentía tan cansado y ella no había hecho distancia larga de la semana aún, y quedó concretado, Parque Metropolitano a las 18:00 horas, porque claro, ninguno de los 2 consideró ése pequeño detalle del maldito calor, unos 30ºC durante un buen rato, pues anochece muy tarde.



Antes de empezar a correr (Foto: Adriana Castañares)
El sol quemaba la piel, sumado a eso, el parque estaba lleno por familias que disfrutaban la tarde, pero que a la vez bloqueaban el paso del carril para peatones, la primera vuelta fue muy cansada mentalmente mas que el aspecto físico.

"-Cuando salgo con el grupo de ultra me siento muy... muy pequeño, lo que para mi es un gran esfuerzo para ellos es apenas el primer o segundo día de entrenamiento.

-Sabes, creo que mi cuerpo no debería estar haciendo esto, ayer fueron 34 kilómetros muy duro, lo mas natural debería ser descansar."

Le confieso, sin pensar que ése tipo de ideas me acabarían por derribar; ella como buena compañera me anima, pero no deja de dar vueltas en mi el que debería parar, que no es el momento, he parado ya 3 veces en baños para mojarme la cara, el cuerpo, con tal de bajar mi temperatura, el calor siempre ha sido mi enemigo, el gatorade en mi bidón está calienta, ya parece mas té que bebida refrescante, cada paso es un castigo a los abductores bastante heridos ya por la carga de la semana.


Al final de le segunda vuelta, y todavía faltando 10 kilómetros, paro, ella un poco detrás de mi, me mira, y creo que ambos sabemos lo que pasa, pero yo decido dar el paso.
"Ya no puedo mas, si quieres paramos aquí, que otra vuelta no podré darla"

Caminamos con pesadez, estiramos para relajar un poco y mientras bromeamos como es costumbre, no dejo de pensar en que salió mal, si fue el calor, la gente, o quizá mi propia cabeza que se convenció de que no podría hacerlo y el cuerpo lo siguió.

Ya lo había dicho antes, aquí se gana o se aprende, nunca se pierde, de éste fin de semana aprendí que mi cuerpo puede, que el juntarme con gente mas fuerte no debe ser para sentirme menos, sino para ser inspirado y jalado por ellos, descubrí que un demonio oculto en los pensamientos puede derribar todo, y hay que estar preparado para esos bajones emocionales, y sobre todo aprendí que las 18 horas no es el mejor momento del día para correr, pero así es la vida y hay que tomar al toro por los cuernos.


Una foto publicada por Fernando Muñoz (@ferminx01) el
Jodidos, sí, derrotados, nunca.



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