"[...]Estamos aquí para reírnos del destino
y vivir tan bien nuestras vidas
que la muerte tiemble al recibirnos."
- Charles Bukowski
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| El equipamiento que llevo para el maratón |
5:00 de la mañana y ahora el despertador es mi aliado su sonido me recuerda que hoy es el día, varias semanas de entreno religiosamente apegado al programa darán fruto hoy.
Tenis, gel, gomitas, uniforme y número, todo en orden, hora de partir; son las 6:15 todavía no hay luz y todo el equipo está ya reunido, saludos efusivos y miradas nerviosas pues somos varios los que haremos hoy nuestro primer maratón.
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| TITANES |
Posamos para la foto, una rápida ida al baño y marchamos hacia el corral de salida, un gel ( GuEnergy <3 ) un último abrazo deseando suerte y cuando menos lo esperas, el disparo de salida, es difícil entender el gigante que se cierne delante de nosotros, muchos le tememos en el momento, otros lo ven con respeto, y para un afortunado grupo, es un viejo amigo, un gigante de 42.195 kilómetros.
Y aquí vamos nosotros, un grupo de 7 locos entre los locos, vamos con el método "Osler" que en resumen es llevar un ritmo fuerte por 15 minutos seguido por 2 de caminata para así retrasar la fatiga y llegar con entereza.
Todo transcurre tranquilo, después del kilómetro 25, y como es de esperarse, conversamos menos, quizá sin tantas bromas, pero un grito de ánimo de vez en cuando levanta la moral del grupo, en el kilómetro 28, justo después de que empezamos a caminar, siento que algo no va bien ¡Mi garganta se está cerrando! Adolfo y Charly quienes van detrás un par de metros, lo notan y en seguida buscan asistirme, un trago de agua, respirar hondo y poco a poco vuelvo a la normalidad, termina el descanso y es momento de arrancar de nuevo conforme avanzo me siento mejor, el aire regresa a su flujo normal, y las piernas aunque empiezan a reclamar, responden y todo parecer ir a pedir de boca, pero en el kilómetro 32, y como si de una broma de mal gusto se tratase, mis muslos deciden que es momento para acalambrarse ¡Un calambre en cada pierna! bajo el ritmo, pero eso solo empeora la situación, y es aquí donde mas valor adquiere el equipo, me animan y no dejan que me detenga, aún y con el susto de un calambre ocurriendo, siento como se empieza a desvanecer tan misteriosamente como ha aparecido.
En el kilómetro 39, y cuando mi cuerpo reclama mas que nunca, aparece el resto del equipo, forman la valla humana mas feliz del mundo y como si eso no fuera suficiente, entre los gritos de mi nombre escucho que alguien dice "Tu familia está en la meta esperándote" ahí fue donde me perdí totalmente y aún tratando de evitarlo, empiezo a llorar, es algo que no comprendo, pero en el momento me hace mas fuerte, como que las 4 horas anteriores no hubieran ocurrido Miguel y Fernando quienes ya habían terminado, se pegan a mi para marcar mi paso y asegurarse que todo esté en orden, un fotógrafo en la calle logra que saque una sonrisa en medio de las lágrimas.
Los últimos 2 kilómetros parecen eternos, algo malo de aprenderse la ruta es que sabes exactamente cuanto falta en cada punto, en el último kilómetro se une a mi izquierda Alejandro, uno de los corredores mas rápidos que conozco, va montado en bicicleta y me anima hasta llegar al acceso de la pista donde se completan los 195 metros, escucho mi nombre, es mi madre, y uno de mis compañeros que están en la entrada, algo extraño se apodera de mi y corro como nunca, entro en la recta final de los 100 metros y ahí están de nuevo los titanes, mi equipo, veo como mueven los labios y juntan sus manos, pero no escucho nada, lo único que hay en mi mente es el arco de meta que está cada vez mas cerca.
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| Hincado |
Cruzo, estallo, no lo creo, pero ocurrió, hincado y llorando todavía, agradezco a Dios y empiezo a asimilar que logré vencer al gigante, 42.195 kilómetros han pasado, pero todavía había esperando a sorprenderme en el momento en que levanto la cabeza, mi familia y una amiga muy cercana están ahí, junto a los fotógrafos que se enfilan frente a mi, me levanto para abrazarlos y no dejo de llorar, sin duda es uno de los momentos mas humanos que he tenido en mi vida, me sorprendo cuando al separarnos, estamos rodeados de cámaras, y no se a donde mirar o que hacer, solo atino a recoger mi medalla y limpiarme; al final el tiempo no importa, terminé lo que parecía imposible.








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