domingo, 7 de septiembre de 2014

Hoy tocó aprender.

Algo que aprendí corriendo, pero que me ha servido en todo lo demás, es que, en la vida si no se gana se aprende, nunca se pierde, y hoy quedó perfecto, tocaba el fondo mas largo de la semana, ya con el equipo reunido planeamos una ruta sencilla, no muy técnica y con un desnivel muy leve, ideal para disfrutarla, serían 20 kilómetros, haciendo 10 de ida y 10 de vuelta es algo normal para los que tenemos el entrenamiento para maratón.

Panorámica de la ruta "León-Comanja" (Foto de archivo)

Sin embargo, yo cometí varios errores que al final me costaron el rendimiento, desde no hidratar bien el día anterior, salir mas rápido de mi ritmo habitual, no ingerir nada antes de arrancar y durante el ejercicio no ingerir mas líquidos, cosas básicas que para éste punto no tendría ni dudar en hacer.

Retornando después de los primeros 10 kilómetros (Foto: Luis Miguel Galindo)
El ir con el equipo es muy especial, te juntas con alguien que lleva tu paso y así se animan durante el trayecto, sin embargo en los 10 kilómetros de regreso, yo sentía que algo no iba bien, el cuerpo es sabio y te avisa cuando estás a tiempo de arreglar las cosas, a partir del kilómetro 12, las cosas empezaron a ir hacia abajo, mi ritmo se hizo mas lento, y sin embargo sentía mis pulsaciones mas arriba, bebía isotónico, pero no me sentía mejor, opté por caminar.

Unos minutos después, se une a mi el pelotón que iba atrás, trato de seguirles, pero no pasa un par de kilómetros, cuando mi cuerpo ya reclama de nuevo, caminando, cubriéndome del sol (Gracias a Dios por Buff) y lamentando los errores en la preparación, escucho como se acerca a un ritmo suave pero firme el último grupo, 3 miembros del equipo, que ya me han inyectado de energía en otras ocasiones, lo hacen de nuevo, sin saberlo, sin hacer nada, con ver a 2 de ellos animando a una que hacía sus primeros 20 kilómetros sin parar, me uno a ellos, con la energía que me quedaba, sin saber si podría mantenerme, pero motivado por esa energía invisible que solo los corredores entenderán.

-¡Vamos, ya casi!
-¡Dale estamos cerca!
-¡Ya lo lograste!

-¡Si pudimos!
Es lo que escucho cuando la animan, yo voy delante de ellos procurando el paso y avisando ocasionalmente de alguna espina en el camio, me emociono y es bueno ir delante, nunca me ha gustado que me vean llorar.

Llegamos y el equipo que aguardaba por nosotros empieza a aplaudir, todos sabemos que no es fácil.

 Mujeres y hombres del equipo (Fotos: Luis Miguel Galindo)


Sin duda hoy fue fondo muy especial, a pesar del desastroso desarrollo, el desenlace lo valió, además de que aprendí de nuevo lo que había descuidado, Gracias equipo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario